Disco Novedad Electric Looking Glass: Somewhere Flowers Grow By Juanjo Frontera

DISCO NOVEDAD

Electric Looking Glass – Somewhere Flowers Grow (2021)

We Are Busy Budies

By Juanjo Frontera

Tener una extensa colección de discos y hacer buen uso de ella. Esas son sin duda las dos premisas que debe tener cumplidas cualquier artista que se jacte de tener un sonido vintage, para convencer a la correspondiente afición. Si además nos movemos en términos de un sonido de querencia sixites, hay que ser todo un erudito y ejecutar lo asimilado de la forma más fiel para conquistar a los no pocos psych-heads que pueblan el planeta. Pero el gran gol que puede meter quien emprenda tal empresa, es sin duda que a través de una fórmula pretérita y fiel a unos planteamientos formales exigentes sepa convencer a propios y extraños. Eso sólo puede hacerse a través de un elemento esencial: las canciones. Y eso precisamente hace esta banda de Los Ángeles que responde al lisérgico nombre de Electric Looking Glass y emula, frescura mediante, el sonido de Hollies, Millennium, Kinks, Turtles, Left Banke o Byrds.

Fabrican canciones como catedrales. Por supuesto, todas traen a colación alguna referencia clásica, de esas que a los melómanos nos hacen sonreír con complejidad y darnos codazos. Pero desde luego, plenamente convincentes para cualquiera con algo de sensibilidad pop, sea o no especialmente amante de referencias sixties (fans de Maluma aparte, of course). Ni en portada, contenido, ni título Somewhere Flowers Grow deja lugar a confusión: persigue desesperadamente sonar fiel a sus referentes. Sin embargo, no resulta un mero facsímil, ni un hortera filtro en sepia para una foto nueva. Su reivindicación está bien traída, cuidada y perfectamente urdida para que suene lo suficientemente atemporal. De esta forma, composiciones tan embriagadoras y bien producidas como “Rosie In The Rain”, “Dream a dream” o “Holyday” funcionan como un reloj a la hora de cubrir de color todo lo que nos rodea cuando suenan. Y es que no siempre es necesario que un disco sea moderno o rompedor para que sea relevante, a veces basta con que las canciones -como estas- te golpeen y al hacerlo pongan una sonrisa inmensa en tu cara. Sonido viejuno, sí, pero ¡qué barbaridad!

DISCO NOVEDAD Steve Earle & The Dukes: J.T. By Fidel Oltra

DISCO NOVEDAD

Steve Earle & The Dukes: J.T. (2021)

New West

By Fidel Oltra

La muerte va indisolublemente unida a la vida, pero que un padre sobreviva a su hijo tiene algo de antinatural, y para quien lo sufre es una de las peores tragedias que se pueden imaginar. El cantante y compositor norteamericano Steve Earle tuvo que pasar el año pasado por ese horrible trance cuando su hijo Justin Townes Earle, con apenas 38 años, falleció por sobredosis. Justin, como su padre, había tenido una vida complicada a causa de las adicciones. Es posible que Steve se sintiera doblemente culpable: su hijo había heredado su propensión a los excesos y, además, él nunca había ejercido mucho como padre, aunque en los últimos tiempos su relación iba mejor.

Steve exorcizó sus demonios escogiendo algunas canciones de su hijo para llevarlas a su terreno, algo más clásico que la americana alternativa y bastarda de su retoño. Temas como “The Saint Of Lost Causes” respetan el ritmo y las texturas originales, pero suenan a ciénaga, a garganta rota por el bourbon, a Tom Waits ahogándose en las aguas de New Orleans. Pensar en la tragedia que subyace tras el disco acrecienta la sensación de desasosiego.

Su contrapeso es “I Don’t Care”, que abre el disco de manera radiante con un sonido country clásico que es, a pesar de todo, una celebración de la vida. A la altura de “Harlem River Blues” la fiesta se ha desbocado y llegamos a olvidar por qué existe este disco. Entonces llega “Last Words”, la única composición propia de Steve Earle, y nos propina un puñetazo en el estómago que duele más todavía si le echas un vistazo a la letra: se trata de una escalofriante carta de despedida al hijo fallecido.